The future is now. Que sí, que es un slogan manido que suena a Expo de los 80. Que sí, que ya lo dijimos con muchos otros que están muy arriba y son realidades… pero que no desbancan al Big Three. Que sí, que es muy pronto para decirlo y los one hit wonders en el tenis están a la orden del día.
Pero es que Hurkacz y Sinner han tirado la puerta en Miami.
Ha sido – es – un torneo raro. Primero con las notables ausencias de Djokovic,
Federer, Thiem y Nadal. Segundo por las derrotas decepcionantes de Zverev, Tsisipas y –
en menor medida – Medvedev y Rublev. Tercero, por llegar a la final el cabeza
de serie 26 y el 21, que cuentan con solo 19 y 24 años respectivamente y que
nunca antes se han enfrentado.
No es la primera final sin favoritos del año y, en esta
temporada tan extraña, es muy probable que no sea la última. Pero es una final
con muchos alicientes.
Por un lado, el polaco Hurkacz, que ha dejado por el camino
a jugadores de la talla de Shapovalov, Raonic y sobre todo Tsitsipas y Rublev y
que parece haber encontrado ese punto de madurez y solidez que le dé a su juego
agresivo y a su ambición desmesurada un punto más de confianza.
Hurkacz. Foto: Puntodebreak |
Por el otro lado, el fenómeno NextGen llamado Jannik Sinner.
El italiano que parece polaco, pelirrojo, espigado, delgado y con ganas de
pegarle duro a la bola a cada segundo sube como la espuma. Después de una
irrupción estratosférica en 2019 y un buen año en 2020, parece que la explosión
ha llegado y lo veremos muy pronto en las posiciones de privilegio del ranking. Parece que el futuro es suyo. ¿Confirmará los pronósticos o será una estrella brillante pero fugaz?
Jannik Sinner en el Open de Australia. Foto: Tennishead |
Hay que reconocer que ya nos cae un poco mal – es broma,
desde el cariño - por la manera de remontar ayer a Roberto Bautista, que rozó
con la yema de los dedos una final de Master 1000 que habría sido un
espaldarazo tremendo. Pero también que es un soplo de aire fresco más que
bienvenido, una muesca más para añadir a la terna de favoritos habituales y una
final que se plantea abierta, con muchas incógnitas y que viene a cambiar un
poco el pronóstico monótono de siempre: ¿podrán la ambición y la experiencia con el empuje y la juventud? ¿estamos ante una nueva era en el tenis, mucho más polarizada y repartida que la anterior? ¿Es Sinner flor de un día y Hurkacz una bonita casualidad o dan para algo más? Esto y mucho más se responde en parte esta noche así que bienvenidos y… ¡¡aa jugar!!
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