Parece que el denominado 'Plan B' funciona. El fin de semana ovetense nos ha dejado una buena resaca en lo tenístico y una fría indiferencia en cuanto a la asistencia y a su repercusión. Al final, Corretja ha tenido un buen debut, casi podríamos calificarlo como plácido, y las aguas caminan por el cauce de la tranquilidad y la ilusión.
Comenzaba el fin de semana con la agónica victoria de Juan Carlos Ferrero. El de Onteniente fue el elegido para abrir boca frente al agresivo e inquieto Kukushkin. El lance parecía medio resuelto en favor de los intereses nacionales cuando Juanqui se adjudicó la primera manga por 6-1. Sus tablas y su saber estar, tras tantos años en el candelero, se imponían a las ganas y la impaciencia kazajas. Sin embargo, Mikhail se deshizo de su lastre de un plumazo y pasó al ataque. Por delante, cuatro horas y media de intenso encuentro, que sólo pudo caer de nuestro lado de la cancha merced a la experiencia de un perro viejo que supo agarrarse al fondo de la pista y esperar los fallos rivales. Con esfuerzo, unas pocas dudas y mucho frío, Juan Carlos ponía el primer punto en la batalla. Lo más difícil estaba hecho.

