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lunes, 5 de marzo de 2012

F - Power


Federer se impuso a Murray
en Dubai
El tenis nos ha dejado esta semana la recuperación de dos grandes jugadores. Se trata de las mejores 'efes' del circuito: Federer y Ferrer. 

En el caso del primero, el triunfo, no por acostumbrado, es menos meritorio. Batallando desde hace tres años las voces de aquellos que le consideran retirado, el suizo obtuvo una victoria absoluta. Dubai es 'sólo' un ATP 500, es cierto, pero eso no resta importancia al logro de Roger. Si no le basta con tener 4 Laureus y con su palmarés tenístico, este fin de semana conquistó su título número 72. ¡72!

jueves, 2 de febrero de 2012

España "B", Bendito filial



Esta semana hemos conocido quiénes serán los defensores de la dignidad patria, personificada en una ensaladera, en Oviedo. Sobre los elegidos sobrevolará una imagen tomada hace menos de dos meses en La Cartuja de Sevilla. En esa instantánea aparecen Nadal, Ferrer, Verdasco, Feliciano y Granollers junto a su capitán, Albert Costa, bajo una lluvia de confetis, pletóricos tras transformar a nuestro país en orgulloso pentacampeón de la Davis. En esa fotografía (que todos tenemos en mente) aparece un sonriente Granollers, casi como si hubiera aparecido ahí por casualidad, y también Verdasco, bandera rojigualda cubriendo sus piernas. Rafa mira el trofeo queriendo morderlo y... ah sí, y su Majestad, con llamativas gafas de sol, lo sostiene. 

Lejos aún de los registros de Estados Unidos o de Australia, es indudable que esta Selección ha protagonizado uno de los decenios más brillantes de la historia del tenis (campeones en 2000, 2004, 2008, 2009 y 2011 y finalistas en 2003). A todos se nos ha llenado la boca y se nos han hinchado los ojos con el relato de los triunfos de la Armada. Dicen algunos de la victoria que borra (o al menos difumina) los problemas y tensiones que la competición colectiva  conlleva. Esta vez no ha sido así.

lunes, 24 de enero de 2011

Los que no fallan



En España tenemos un gran número de buenísimos jugadores de tenis. Sin embargo, sólo hay dos que nunca fallan. Almagro alterna épocas muy agresivas y buenos torneos con eliminaciones muy tempranas. A Verdasco y Feliciano les falta el puntito de carácter, de lucha y coraje que les aúpe a las alturas. Robredo y Ferrero ya son veteranos y García-López será eternamente joven, eternamente promesa.

Pero Nadal y Ferrer son de los que nunca fallan. Siempre están ahí. Siempre peleando, en la brecha, en las últimas rondas. A base de esfuerzo, trabajo y, por supuesto, calidad. En este Australian Open lo están demostrando de nuevo. David Ferrer jugó esta madrugada y se impuso a la revelación del torneo, el joven canadiense Milan Raonic, un cañonero del saque cuyos misiles son muy difíciles de contrarrestar. Los puntos cortos y directos no son del agrado del de Jávea. Pero no se trataba de Mikhail Youznhy ni de Michael Llodrá. Enfrente estaba un español. Después de perder el primer set aun a pesar de jugar bien, Ferrer se ató los machos. Se agarró al fondo de la pista como un clavo ardiendo y corrió a todas las bolas. Raonic no pudo sino seguir arriesgando, seguir machacando. Y eso no es fácil. Ferrer, que está curtido en muchas batallas, lo sabe. No era un partido para ganar, sino un partido que no había que perder. Sin fallos. Y así lo puso en práctica: 68 errores no forzados de Raonic por sólo 10 del español. Espectacular estadística que refleja la realidad del encuentro hoy en día: Ferrer es todo un experto en esto del tenis y a Raonic aún le faltan unos añitos en el circuito. Hay que quitarse el sombrero ante su torneo y su servicio, pero más hay que quitárselo por un 'Gladiator' de las pistas que no se amilana ante nada y sabe sacar la casta en el momento justo.


Y de Nadal, por fin podemos decir que ganó sin sudar demasiado la(s) camiseta(s). Aumentó en tres tallas el modelo específico que Nike le ha preparado y, al menos, se le ciñe menos al cuerpo cuando juega y no parece ir chorreando por doquier. De Marin Cilic (15), el primer cabeza de serie del campeonato con el que se enfrenta Nadal, se esperaba más. Mucho más. Al menos, brega, lucha y un partido competido. A pesar de alargarse hasta las dos horas y media, en todo momento se vio claro que el croata no albergaba esperanzas de victoria, se conformaba simplemente con plantar cara al número uno mundial y con sus octavos de final. Poca captura para un jugador que el año pasado llegó a semifinales. Cilic vendió cara su piel, relativamente. Alargó el partido, ofreció peloteos profundos... pero sólo 9 juegos. Ni un break en contra del de Manacor. Parece que al balcánico no le gusta correr de lado a lado de la pista, y Rafa lo sabe. Parece que tampoco le gustan los cambios de ritmo, y Rafa también lo sabe: ahora top spin, ahora cortadito, ahora pelota muy larga, ahora un poco más corta y blanda... en la variedad está el gusto, debieron de pensar Toni y Rafa. Cilic tenía que ganarse cada punto con un esfuerzo sobrehumano y eso pasa factura. Aunque Rafa no juegue a tope, no se puede negar que, en este punto, tiene muy automatizados los conceptos para imponerse a cualquier rival.


Estoy seguro de que eso es, en parte, el valor diferencial que aportan Ferrer y Nadal: la fe y la casta, pero también el saber estar dentro de una pista de tenis. Se enfrentaban a dos cañoneros a los que han sabido 'secar', La diferencia es que para ello, Ferrer se ha empleado a fondo. Nadal parece no haber llegado ni siquiera a su mejor nivel. Y ya está en cuartos. Ahora se enfrentarán dos españoles por primera vez desde 1997, cuando Moyá derrotó a Mantilla para acabar perdiendo en la final con Pete Sampras. Y Ferrer ya va avisando: "Cuando juego con Nadal no es que no me lo crea. Es que es muy bueno. Si he perdido tantas veces contra él es porque es mejor, porque es el número uno". Y, aún así, nos espera un auténtico partidazo por delante.


Consulta el cuadro del torneo

domingo, 23 de enero de 2011

Se quedan solos




Rafael Nadal y David Ferrer. Un binomio perfecto que conforma la única doble nacionalidad dentro del top-8 (aunque parece que Wawrinka quiere decir algo al respecto). Todos los demás, incluido Verdasco, se han quedado por el camino.

Tommy Robredo no pudo imponerse, como es lógico, a Roger Federer. El número dos del mundo es demasiado número uno para el español. No obstante, su entrega, su lucha y el set que le arrebató al helvético son dignos de mención. Sin embargo, parece el tenis un deporte en metamorfosis hacia un terreno vedado a las sorpresas. Federer lo confirmó. 6-3, 3-6. 6-3 y 6-2, y a cuartos de final. Roger Federer, que ya suma 27 comparecencias en esta ronda en un Grand Slam, ha superado en ese registro al mítico Jimmy Connors.

Por su parte, Almagro, en quien se depositaban muchas esperanzas de sorpresa, no pudo ni siquiera asustar al serbio Novak Djokovic (3). José Perlas, entrenador del de Murcia, aseguró antes del Open de Australia que ahora Almagro estaba recogiendo lo sembrado. Que los automatismos trabajados en su juego comenzaban a dar sus frutos. Es cierto, se le ve más maduro, aunque igual de agresivo sobre la pista. Sin embargo, se echa en falta ese punto de fuerza, de carácter, el valor diferencial que aportan los grandes para poder estar donde están. 

Finalmente, la derrota tal vez más dolorosa es la de Verdasco. Cierto es que tiene menor ránking que Berdych, aunque sea sólo por tres puestos (Berdych es sexto y Verdasco noveno). Lo que de verdad duele es que del número 9 del mundo se espera algo más. No entregar la raqueta tan rápido, no claudicar. Sin embargo, parece que la irregularidad va a ser la máxima rémora de este jugador que, por golpes y físico, debería merendarse a jugadores como Berdych con patatas. Un Berdych que, por cierto, parece triunfar y jugar mejor cuanto más alejado de los focos está. Cuando nada se espera de él, rinde a un nivel espectacular. Cuando nadie cuenta con su candidatura, se rebela y juega un excelso tenis. No obstante, cuando todos los flashes se dirigen hacia él, como en Londres el pasado año, no rinde.


En resumidas cuentas, nos quedamos con los de siempre. Con David Ferrer, cuyo carácter le permite dar un pasito al frente en comparación con Almagro o Verdasco, que se centra mucho más en su objetivo y que está realizando un buen torneo. Ahora le toca la única 'sorpresa' del cuadro, el joven Raonic, un canadiense entrenado por el español Galo Blanco que aspira a dar la campanada. Raonic es el número 152 de la ATP, pero con los puntos conseguidos en Australia va a dar un paso hacia delante muy importante. Y más si consigue consolidar el juego que está mostrando, algo que no es nada fácil.  

Por supuesto Rafa Nadal sigue una ronda más. Podría decirse que en el próximo partido, ante Marin Cilic (15) Rafa comienza el Grand Slam de verdad. El de los buenos. Hasta ahora se ha enfrentado a un jugador que se lesionó, Marcos Daniel, a un dulce Sweeting que se hundió por la presión y Tomic, un jovencito casi imberbe que, a pesar de salirle respondón, se va de Australia con el pequeño honor de haberle hecho cuatro juegos seguidos al número uno del mundo. Y dejando la sensación de que puede ser una revelación dentro de poco tiempo. Pero que, de momento, no. Por otra parte, con Cilic va a ser otra historia. El croata es un cañonero del saque, un cabeza de serie que, además, el año pasado ya llegó a semifinales en este mismo torneo. Veremos si puede plantarle cara a un Nadal que, dicen, aún padece los últimos retazos de la gripe que sufrió en Doha, lo que le hace jugar un tanto mermado. Toca comprobar si es cierto, cosa que daría aún mayor mérito al hecho de que aún no ha perdido ni un set. 

De estas primeras semanas se extraen un hecho objetivo y una conclusión o pregunta. El hecho objetivo es que sólo uno de los top-10 de la ATP se quedó fuera antes de tercera ronda: Mikhail Youzhny, el menos afín a este grupo. Ahora hay dos fuera, pero casi no cuenta porque a Verdasco, número nueve,  le eliminó el número 6, Tomas Berdych. Pocas, muy pocas sorpresas. Podrían considerarse las de Nalbandián, Del Potro y Davydenko, pero comprendiendo que salen de períodos de inactividad y que están en baja forma, no pueden catalogarse realmente como sorpresas. La conclusión o planteamiento es el siguiente: ¿Se está volviendo el tenis demasiado previsible? Parece que las primeras semanas de los GS ya sólo sirven para que los grandes se prueben de cara a rondas finales. No hay una sorpresa, un partido competido, a no ser que sea entre segundas espadas. El único que pudo poner en relativos apuros a un grande fue Gilles Simon. ¿Falta de relevo o excepcional talento de los tenistas? Sólo el tiempo lo demostrará.


Por cierto, el que parece que si que puja fuerte por subir en el ránking es el suizo Stanislas Wawrinka, que ya se ha cargado a Monfils y ahora busca derrotar a Roddick... parece que eso de dejar a la mujer le ha sentado bien...


sábado, 15 de enero de 2011

Los 'otros' candidatos de Australia


A pesar de que los principales favoritos están claros,y se analizan en el post anterior, hay una terna de jugadores de primerísima segunda fila que aspiran a ponerles las cosas difíciles y, por qué no, alzar contra todo pronóstico el trofeo de campeones del Australian Open.

Empezaré por los españoles y, después, el resto del mundo:

david ferrer auckland australia australian open grand slam

El de Jávea es uno de los más claros aspirantes. No sólo por su posición en el ránking de la ATP, en el que marcha séptimo, sino porque viene con muchísima confianza. David finalizó el año con el premio de acudir a Londres a disputar el Máster tras un curso muy regular y con grandes actuaciones. Sin embargo, para 'Gladiator' no existe el descanso o la relajación, y ha comenzado el curso igual o mejor de lo que acabó el pasado: imponiéndose en el torneo de Auckland, Nueva Zelanda, a David Nalbandian. Cabe destacar que la superficie de este torneo es muy similar a la que se encontrará en Melbourne, por lo que llega a la cita con mucha seguridad y confianza. No tiene un cuadro fácil, pues en primera ronda ya tiene a Nieminen, y después podría cruzarse (de nuevo) con Nalbandian, Hewitt, Llodrá, Youzhny o incluso, ya en cuartos, Rafa Nadal. Sin embargo, Ferrer ya ha demostrado que los imposibles no van con él y que puede ponerle las cosas muy difíciles a cualquiera a base de garra, casta y un juego muy sobrio.

fernando verdasco grand slam australian open australia

Todos recordamos todavía el partido más largo del torneo, aquellas fantásticas semis a las que llegó para ponérselo muy difícil a Nadal. Verdasco es un jugador top-ten y asiduo del top-8, pero siempre se ha visto un poco lastrado por su irregularidad. Capaz de lo mejor y de lo peor, si se centra, este zurdo tiene talento y tenis para llegar lejos, lejísimos, en cualquier torneo. Con motivación y confianza, su juego no sólo es rápido y  agresivo, sino también vistoso. El público australiano no olvida el espectáculo que ofreció junto con Nadal. Él tampoco lo olvida, y sabe que se encuentra ante una buena oportunidad para encarar el año de manera positiva.

Tomas Berdych grand slam australia australian open

Número 6 del mundo, este gigantón checo (196 cm) realizó una gran mitad de temporada el año pasado, demostrando que no hay torneo grande para él (llegó a la final de Wimbledon, en la que no pudo batir a Nadal). No es un jugador regular y nadie sabe lo que te puedes esperar de él, pero cuando está 'on fire' tiene uno de los servicios más letales del circuito, merced a su gran altura, y un juego imparable desde el fondo de la pista. Lo más peligroso de Berdych es que es imprevisible, que puede encadenar un sinfín de grandes partidos y luego venirse abajo sin mayor explicación. No es un rival cómodo.

andy roddick nebraska texas austin grand slam tennis tenis australia australian open

El de Nebraska es el eterno candidato a todo. Y lo es por derecho propio. Lleva 8 temporadas terminando en el top ten, algo sólo al alcance de Roger Federer. Tiene en su haber el servicio más rápido del circuito, el más letal, con el récord de velocidad incluido (249 km/h). No sabe lo que es llegar a una final en Australia, pero quiere sumar este título al US Open que ya ostenta. Por supuesto, el cemento es el terreno abonado para él, y llega después de una final frente a Soderling en Brisbane a principios de temporada, lo que le ha supuesto una buena preparación para encarar esta cita. El ex número uno es otro de los que, sin ninguna duda, pueden dar más de un disgusto a los Federer, Nadal y compañía.


El Hombre de Hielo ha vuelto. Sus piernas están más ágiles que nunca y es un muro que devuelve las bolas con regularidad exasperante. Parece que sus eternos problemas de muñeca, que le tuvieron lastrado durante más de la mitad de la pasada campaña, han desaparecido. Davydenko se lesionó cuando cayó sobre su muñeca en Rotterdam, jugando contra Robin Soderling. El complicado proceso de rehabilitación no se completó porque el ruso (aunque ucraniano de nacimiento y, dicen, austríaco de corazón) insistió en jugar algunos torneos en contra de las indicaciones de los médicos. Ahora por fin esta restablecido y tiene entre ceja y ceja volver primero al top 20 y luego al top 10, lugares de los que nunca debió salir.

David Nalbandian auckland tennis tenis argentina grand slam australia australian open

El argentino es un jugador extraño. Tremendamente inconstante y capaz de borrarse durante meses de la alta competición para volver y ganar a quien se le ponga por delante. Da la sensación de que está muy motivado en este inicio de campaña y que puede hacer algo grande en Australia. Desde luego, tenis no le falta. Además, viene de jugar la final de Auckland frente a David Ferrer, dejando por el camino al favorito número dos del torneo, el también español Nicolás Almagro. Si el tono físico acompaña, y parece que sí, Nalbandian puede ser la gran campanada de este Grand Slam.

Juan Martín del Potro calzones tenis tennis grand slam australia australian open

Del Potro lleva mucho tiempo sin bajarle los calzones a nadie, y quizá por eso debe tener ganas de hacerlo. Del Potro se operó el pasado año de la muñeca. Ahora vuelve al lugar del crimen. Al campeonato en el que forzó tras lesionarse y cayó ante Cilic. Después de Australia, en 2009 se quedó todo negro. Ahora quiere volver y demostró que puede llegar a conseguirlo al derrotar a Feliciano López en Sidney. Evidenció que le falta ritmo de competición, pero ya fue él mismo quien dijo: "Todo es duro después de tanto tiempo, pero si estoy aquí es porque quiero jugar e intentarlo de nuevo. En eso es en lo que pienso cada día". De eso no cabe ninguna duda. Nombrado mejor deportista argentino de 2009 tras ganar el US Open, Del Potro quiere fingir que no ha pasado un año, que vuelve a encontrarse a principios de 2010, es número 4 del mundo y máximo aspirante a ganar el Australian Open. Ambición no le falta. A nosotros tampoco nos faltan ganas de volver a ver su gran servicio y, sobre todo, esa poderosa derecha que martillea al rival y que destroza cualquier oposición desde el fondo de la pista. Esta torre de 198 centímetros de altura quiere recuperarse a lo grande. Si lo consigue, tendrá mucho que decir en este juego llamado tenis

domingo, 21 de noviembre de 2010

Fin de la primera jornada


Terminó la primera jornada de las Barclays ATP World Tour Finals. Pocas sorpresas.

Murray, llevado en volandas por su público, con un tenis directo y vistoso, pudo imponerse sin mayores dificultades a un mermado Robin Soderling, que acusó los nervios del debut y perdió en un rápido 6-2 y 6-4, en tan sólo 80 minutos de juego.

Por su parte, Federer saltó al O2 Arena dispuesto a finiquitar por la vía rápida a David Ferrer. El de Jávea fue una sombre de sí mismo durante el primer set, lo que es especialmente dañino para sus opciones de clasificación, mucho más que la derrota en sí (aquí cuentan los sets y los juegos ganados). Sin embargo, Federer no supo, por un lado, cerrar el partido en el segundo. Por el otro lado, 'Gladiator' por fin mostró en los instantes finales del partido la rabia y el juego que le deben permitir hacer algo de valor en este torneo. Hoy hemos visto dos jugadores distintos. Uno pasota y desesperado, otro rabioso y luchador. En caliente se precipitó e incluso llegó a romper la raqueta, pero eso no es del todo malo. Al menos demuestra que lucha por el partido. A Federer le costó sudor hacerse con el segundo set, y es lo que tiene que conseguir Ferrer en los dos partidos que le restan. Puede que haya perdido la primera batalla pero, al menos, el segundo set le ha hecho vislumbrar el camino para ganar la guerra.




La mayor lectura de este partido y de esta primera ronda es que, si mantiene el nivel mostrado en el primer set, Federer da auténtico miedo. Sin embargo, en el segundo set ha vuelto a ser ese jugador errático, gris, frío y desconcentrado que cree tener el partido en sus manos. Le ha costado cerrar el partido y ese ha sido el factor que ha permitido a Ferrer estar a punto de hacerse con la segunda manga (podría haberlo hecho de haber estado un poco más centrado).

Esta primera jornada, la del Grupo A, nos ha dejado con ganas de más. Con ganas de ver si Roddick, Nadal, 'Nole y Berdych pueden ofrecer algo más. Los dos últimos son una incógnita. De los dos primeros, es seguro saber que van a protagonizar uno de los mejores partidos del torneos. Señores, esto sólo acaba de empezar...

Y mi apuesta es para...


Hoy comienzan las finales de la ATP. Hoy se dirime el título de Maestro de la temporada 2010. Esta tarde comienza el camino hacia el último título importante de la temporada (del circuito ATP, claro). Después de analizar uno por uno a los contendientes, ahora ha llegado la hora de dar mi postura al respecto.

Arriesgarse a decir cuál de ellos va a ganar, cuál de los mejores 8 tenistas del mundo llega más en forma a esta cita, a cuál le beneficia más la pista dura, cuál está más motivado es una tarea casi imposible. Todos tienen un tenis excepcional, muestra de ello es su presencia en Londres pero, en mi opinión, entre los favoritos hay algunos más favoritos que otros.



Las apuestas no se deciden a dar dicho favoritismo a Nadal o a Federer, seguidos de Murray, que tiene una buena cuota por jugar en casa. Por detrás, cuesta ponerse de acuerdo en quién es más o menos candidato a alzarse con el triunfo. Sin embargo, suele coincidir que Berdych y Ferrer sean los que tienen la cuota más alta, es decir, a los que menos posibilidades les otorgan de conseguir la machada. 

Sin embargo, yo no estoy de acuerdo. Para mí, y posiblemente me equivoque porque tratar de predecir un partido de tenis es imposible, el menor favorito a ganar en Londres es Djokovic. No por su tenis, ni porque llegue en un momento malo de forma, sino porque él mismo ha declarado que la final de la Copa Davis que dentro de 15 días disputara en Serbia contra Francia tiene prioridad sobre la Copa de Maestros. Y un jugador que se enfrenta a un top-8 sin poner toda la carne en el asador tiene escasas posibilidades. 

Tampoco creo que Berdych sea un candidato real al título. Su envergadura, su saque y su agresividad pueden ser, desde luego, una posibilidad para vencer en Londres. Pero no creo que sea así. El juego de Berdych exige un estado de forma expcecional, una regularidad que dure una semana o más y, además, frente a jugadores atezados como Nadal o Ferrer, acostumbrados a este tipo de juego. No, no creo que Berdych sea un firme candidato al título.


Me siento inclinado a pensar que David Ferrer va a ser la sorpresa positiva del torneo, tal vez no ganando pero sí llevando a cabo un buen torneo. ¿Por qué? Bueno, tal vez me tiren un poco las ganas que tengo, pero también porque se que es un jugador que llega con las expectativas de haber hecho ya su trabajo, sin presión, a disfrutar del tenis. Porque sabe agarrarse a la pista y luchar y adaptarse al cemento y porque es el segundo jugador que más partidos ha ganado este año, empatado con Federer y sólo por detrás de Nadal.

Entre el resto de jugadores, la verdad es que está igualadísimo. Nadal y Federer siempre parten con un poco de ventaja. Tal vez Murray también, en esta ocasión, por jugar en casa y por tener el aliciente de recuperar el cuarto puesto en detrimento de Soderling, que también comparece en gran estado de forma. Y, por supuesto, Andy Roddick, un sacador nato, que se desenvuelve de maravilla sobre el cemento y que tiene el peso de la experiencia sumado a sus grandes cualidades técnicas.

Entonces, ¿con cuál me quedo? Difícil. Pero me voy a arriesgar. Consciente de que no será así y estaré deplorablemente equivocado, me la juego por Rafa Nadal. Rafa, al que esta superficie no le va. Rafa, que ha jugado, posiblemente, más partidos que nadie esta temporada. Que lo ha ganado casi todo. Que no tiene que demostrar nada. Y, precisamente por eso, va a salir a por todas en la pista. Me imagino a Nadal, en un sofá, mordiéndose las uñas mientras veía a sus rivales sumar puntos en París y estar ansioso por saltar a la pista de nuevo, una vez recuperado de sus molestias en el hombro. Y ese Nadal, descansado psicológica y físicamente, es terrible. Sólo le queda este título grande por ganar. Sería el primero en obtener US Open, Wimbledon, Roland Garros y, además, la Copa Masters en una sola temporada. Y dice que lo malo es que la bola bota poco. Como ha dicho esta mañana el gran @CharlyMoyá en Twitter, en ningún sitio bota menos que en Wimbledon, y miren quién ganó allí. Demasiados alicientes como para que este devora-títulos lo deje pasar. Por eso apuesto por Nadal, aunque sea el tópico y lo más fácil. 


Y, además, apuesto también porque Federer va a llegar a la final para enfrentarse con él. ¿Por qué? Tal vez porque llevan meses sin ofrecernos el mejor partido de tenis que puede verse en el mundo. Tal vez porque todos tenemos ganas de que sigan aumentando la leyenda de esta increíble rivalidad. Tal vez porque Roger no se conformará jamás con el segundo puesto y su calidad, su tenis y su talento le permiten llegar a la final de una Copa de Maestros sin despeinarse poco menos. Además, ha realizado un notable final de temporada.
Para las semis, es decir, mi apuesta por los jugadores que van a pasar de ronda es la siguiente: Andy Roddick en el grupo de Nadal y David Ferrer en el grupo de Federer. ¿Las ganas que tengo? Sí, tal vez. Pero es que en el grupo de Nadal, Djokovic se va a reservar para la Davis y a Berdych lo veo inferior a Roddick. Y en el grupo de Federer, Ferrer necesitará poco menos que un milagro para pasar, pero el de Jávea está más que acostumbrado a obrarlos. Y, qué cojones, se lo merece. 


Ahora esperar que al menos una de mis predicciones sea correcta (lo cual sería increíble). Sólo es la opinión de un maníaco del tenis. Seguramente, terriblemente equivocada. Pero bueno, ahí la dejo.
La cuestión es que esta tarde comienza uno de los torneos más apasionantes del año. Os dejo un magnífico gráfico de Marca.com al respecto. 
Sentémonos y disfrutemos de este último torneo antes de que termine la temporada, de los mejores 8 jugadores del mundo luchando por el último entorchado, de sus postreras reservas de tenis, con las que quieren (y esperemos que lo consigan), deslumbrarnos más que los focos del O2 de Londres.


sábado, 20 de noviembre de 2010

¿Cómo llegan los protagonistas a Londres? Parte IV



Último post del mini-serial en el que estoy analizando en unas pocas líneas cómo llegan los 8 jugadores clasificados para estas finales de la ATP. En esta ocasión trataré de opinar un poco sobre los 'últimos' clasificados de este excelso top 8. Andy, Roddick, que participa por octava vez consegutiva, primer rival de Nadal y, por supuestísimo, el segundo español en liza, el gladiador David Ferrer, que quiere volver a probar las mieles de las finales como hizo en 2007, cuando sólo el gran Roger Federer pudo privarle de la victoria en la final del campeonato. ¿Serán los últimos los primeros? ¿Darán la campanada? Tendremos que esperar para saberlo, pero ahora ya sólo hasta mañana, día en el que empieza este espectacular Barclays ATP World Tour Finals.



Nadie destacará su juego, aunque es buenísimo, cuando hable de David Ferrer. No. David Ferrer es el gladiador, el luchador, el aguerrido, el que se aprieta los machos y no da un punto por perdido. El jugador al que no ganas hasta el último punto. Puede que sea la cenicienta de esta Copa Masters, pero nadie duda que va a ser una cenicienta difícil de ganar. Cada punto que se le gana cuesta sangre, sudor y lágrimas. Llega pletórico de forma, más descansado que sus rivales y con la confianza de los buenos resultados obtenidos y de no tener nada que perder y si mucho que disfrutar. Sueña con reeditar la maravillosa actuación de 2007 y, la verdad, se lo merece. Se lo merece porque lleva diez años curtiéndose en mil batallas y no bajando nunca de los puestos nobles de la clasificación, porque su sacrificio y su entrega no son sino una muestra de su disciplina y, sobre todo, de su amor por este deporte. Es el jugador por el que todos nos identificamos, que juega bien pero que no basa en ello todo su juego, sino en un desplazamiento rapidísimo, un golpe seguro y regular y una mentalidad que recuerda a una roca sobre la pista. Se incrusta en el fondo de la pista y desde ahí doblega con bolas liftadas y profundas todos los ataques del rival. Los desgasta y los hunde física y psicológicamente. No destaca en ningún golpe en especial, a pesar de que todos ellos son seguros y pesados, por lo que cuesta mucho enfrentarse a él. Sin embargo, puede modificar su juego y hacerlo más agresivo para adaptarse al cemento, como demostró en Shanghai en 2007. Es el tenista que se ha construido a sí mismo a lo largo de los años y ha conseguido llegar a un nivel excepcional, tanto como para poder comparecer, de nuevo, en Londres, a pesar de que él nunca se ha considerado un tenista de la talla de los jugadores a los que se va a enfrentar. Precisamente por eso sí que lo es.
Su temporada ha sido la de la reconfirmación, destacando especialmente su final en Roma. Comenzó mal, con dos primeras rondas en enero, pero luego llego a semis en el SA Tennis Open y una final en Buenos Aires, antesala de su triunfo en Acapulco. Tras una gira americana no demasiado buena, llegó a semifinales en el masters 1.000 de Monte-Carlo y en Barcelona. Después de ello, llegó a la final de Roma, donde no pudo con el todoterreno Nadal. Poco después, refrendó su buena temporada de tierra con unas semifinales en Madrid, aunque no pudo poner la guinda en Roland Garros, donde perdió con Melzer en tercera ronda. Sin embargo, todo ese colchón de puntos ha sido, a la postre, definitivo para entrar en Londres.
En Wimbledon se superó a sí mismo llegando a cuarta ronda, lo que nunca antes había conseguido. Desde entonces, su temporada ha sido, si hay que definirla en una palabra, regular. Ha cumplido con buenas actuaciones en todas las plazas donde ha comparecido, especialmente en su casa, en Valencia, donde ganó antes su público.
Si hay alguien que se merece jugar, y disfrutar, en el O2 de Londres, ese es el tenista de Jávea, un tenista como la copa de un pino.



El estadounidense, el segundo Andy de este torneo, tiene años y años de tenis a sus espaldas, y puede presumir de haber comparecido siempre en la Copa Masters (el año pasado estaba clasificado pero no jugó por lesión). Su juego pretendía ser el heredero de Pete Sampras y Andre Agassi, continuar el dominio tenístico norteamericano, pero se ha visto lastrado por una generación de europeos que han podido contrarrestar sus potentísimos servicios, para algunos los mejores del circuito, y su juego agresivo. Sin embargo, siempre se ha mantenido en primera fila, luchando con los mejores y, en muchas ocasiones, venciéndoles. Su juego siempre es peligroso y más sobre el cemento. Andy Roddick es un jugador regular dentro de su estilo de juego, y en pista rápida es peligrosísimo. Siempre es candidato a todo, por su tenis, por su experiencia y porque, en forma, puede jugar un tenis casi invencible, como demostró en la final del año pasado de Wimbledon frente a Roger Federer, aquel maratoniano partido que nos enganchó a casi todos al televisor.

Ha sabido desarrollar su juego desde el servicio potentísimo que ha ostentado siempre hasta una regularidad en sus golpes pasmosa, siempre entre los mejores, algunso dicen que siempre ha sido una promesa por detrás de los grandes, pero no estoy de acuerdo. Sólo él y Federer llevan diez años ganando. Es un triunfador nato, un inconformista. Siempre en el top 10, salvo por circunstancias excepcionales, siempre regular, siempre en las rondas finales de los torneos, salvo tal vez en tierra. Roddick se pasea por las pistas de todo el mundo demostrándole a todos por qué le llaman 'cañonero', sin importar la fase de la temporada, el rival o el torneo. Ha ganado dos títulos esta temporada y tiene un excepcional balance de 48 partidos ganados por sólo 15 perdidos en todo el año. Pone sobre la mesa una carta de presentación al alcance de muy pocos, porque el nombre de Andy Roddick se define por sí mismo en el tenis: 29 títulos ATP y 555 partidos ganados. Esperemos, por el bien de Nadal, que no sume el 556 el lunes...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Dónde están los ausentes de la Masters Cup?



Mucho se habla estos días de los que sí están. De Federer, de Nadal, de Soderling o de Ferrer. Ahora bien, ¿dónde están los jugadores que el año pasado, por estas mismas fechas, se preparaban para debutar en el O2 de Londres?¿qué ha sido de Del Potro, Verdasco y Davydenko?

Los tres son grandísimos jugadores, pero por una u otra circunstancia, este año no estarán en el O2 formando parte de los 8 mejores del mundo. Sus puestos los ocupan Berdych, Ferrer y Roddick (que estaba clasificado el año pasado, pero no jugó por una lesión que se produjo en el Masters 1000 de Shangai).



El caso más sonado y más conocido es, seguramente, el de Juan Martín del Potro. El tenista argentino, el 'bajador de calzones' oficial de la Asociación Argentina de Tenis, ocupaba el año pasado el quinto escalafón de la clasificación mundial. Llegaba a Londres con su extraordinaria maza derecha y su progresión estratosférica por bandera. Quedaba por saber hasta dónde iba a llegar ese muchacho de aspecto intimidatorio y casi dos metros de altura. Llegó hasta la final, donde no pudo sino perder frente a un sorprendente Davydenko.
Este año, comenzó como cuarto cabeza de serie su cuarta participación en el Australian Open. En cuarta ronda, Marin Cilic, que a la postre realizaría un gran torneo (llegó hasta semifinales, donde perdió con Andy Murray), le derrotó. Fue el inicio del descenso ininterrumpido al que se ha visto sometido desde entonces. No jugó más torneos y el 4 de mayo fue operado de la muñeca derecha en la Clínica Mayo de Rochester, Minesota. Pocos días después, anunció que quería estar preparado para volver en noviembre de este año. Aún no ha podido hacerlo y, lastrado por las lesiones, se ha visto relegado al número 259 de la clasificaión ATP. Está por ver si será capaz de volver por sus fueros, salir de ese agujero y, ante todo, recuperar esa maravillosa derecha suya que martilleaba al rival desde todos los ángulos a una velocidad pocas veces vista en el circuito.




Nikolay Davydenko es otro caso, cuanto menos, extraño. El año pasado se alzó como vencedor en el O2 ante otro de los ausentes este año, Del Potro. Fue una de las campanadas más retumbantes de toda la temporada. A pesar de que comenzó bien la temporada, con una victoria en Doha y una actuación aceptable en el Australian Open (perdió en cuartos con Roger Federer). A partir de entonces, las lesiones hicieron su aparición convirtiendo su temporada en un sinfín de retiradas: Cae en semis en Rotterdam frente a Soderling por una fractura en la muñeca izquierda. El 14 de marzo, durante la disputa de Indian Wells, anuncia que un escaner ha revelado una nueva fractura en su muñeca izquierda. Después de ello, intentó volver para la temporada de de verano pero le costó coger el ritmo de partidos y no consiguió resultados relevantes.
Renunciando al resto de trofeos, escogió prepararse y recuperar el ritmo para encarar con posibilidades el último Grand Slam de la temporada, el US Open. Sin embargo, Gasquet, otro que volvía tras una mala racha de lesiones, le venció en la segunda ronda, acabando así con toda opción del ruso de entrar entre los 8 mejores de la clasificación ATP. Tras este resultado, parece haberse hundido y ha perdido definitivamente la confianza, ya que no ha pasado de cuartos en Beijing, Valencia o Montpellier.


Por su parte, Verdasco es el único de los que estuvo el año pasado y no éste que sigue en la brecha. De hecho, sigue siendo primer sustituto, porque está ranqueado como noveno jugador mundial. Además, ha acabado el año mejor de lo que lo empezó, ya que descendió fuera del top-10 tras su mala actuación en el Australian Open (cayó con Davydenko en cuarta ronda). Febrero trajo un título para él, tras su victoria en la final de San José frente a Roddick. Sin embargo, su caida en cuartos en Acapulco le impidió progresar en la clasificación. Tras una racha de malos resultados, la temporada de tierra le devolvió prestigio y puntos en la ATP, gracias a sus semifinales en Montecarlo y Roma y ganó el Conde de Godó de Barcelona (Sabadell o como se llame...), una competición que siempre ha gustado a los españoles, en la que emociona especialmente ganar. Poco después de Madrid, donde tuvo una actuación más bien discreta, tuvo lugar la famosa final de Niza en la que se le fue la cabeza y empezó a rajar de los franceses (público y jugadores). Tal vez fue eso lo que le descentró para poder alcanzar solo dieciseisavos en Roland Garros, donde le ganó el también español Nico Almagro. A partir de entonces, muy poquita cosa. De hecho, cayó rápidamente en Wimbledon y desde entonces no ha llegado a ninguna ronda importante, hasta el punto de presentarse en Shangai y París con escasas posibilidades de clasificarse para Londres. A la postre, fue así. Aun con todo, está como número 9 del mundo y puede estar contento, en líneas generales, de su temporada. Posiblemente, sea el único ausente de los tres que pueda decir eso.

Este año 2010, en definitiva, ninguno de estos tres jugadores tomarán partido en los grupos de la Round Robin. Una Round Robin que ha encuadrado por un lado a Nadal, Djokovic, Berdych y Roddick y, por el otro, a Federer, Murray, Soderling y Ferrer. ¿Quién de ellos tomará el relevo del ruso Nikolay Davydenko? ¿Quiénn será el nuevo Maestro del tenis mundial? 8 candidatos. España presenta nada menos que a dos. ¿Están preparados? Ellos, desde luego, sí...