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lunes, 30 de enero de 2012

Un paso adelante



Nadal ha adelantado su posición para jugar casi dentro de la
pista. Foto: lainformación.com
No edulcoremos la derrota. No le robemos al deporte su parte más bonita: la competición. La derrota siempre duele, suceda como suceda. La derrota es, siempre, un fracaso. Lo es porque todo enfrentamiento de capacidades tiene como objetivo demostrar que se domina un arte mejor que otro u otros. La razón de ser del deporte es la competitividad, el deseo de superar obstáculos y barreras, se identifiquen estos con adversarios o con nuestros propios límites. Por lo tanto, los únicos deportistas que han triunfado en el Australian Open han sido Novak Djokovic y Victoria Azarenka. 

Sin embargo, toda derrota y toda victoria (de hecho, todo enfrentamiento competitivo) poseen una intrahistoria, un cúmulo de circunstancias que la rodean, le dan sentido y definen su guión. En esta ocasión, es en esa intrahistoria en la que nos basamos todos para acabar dando por bueno un resultado adverso. 

jueves, 16 de junio de 2011

Silence please. This is Wimbledon



Llega el torneo más peculiar del año. El de los tenistas vestidos de blanco. El de las fresas con nata. El de los postes de la red marrones y clásicos. El de la hierba. El de la aristocracia británica. Es el torneo que todos quieren ganar, el que respira historia y tradición por los cuatro costados. Es Wimbledon, y aquí se juega tenis de etiqueta.

sábado, 15 de enero de 2011

Los 'otros' candidatos de Australia


A pesar de que los principales favoritos están claros,y se analizan en el post anterior, hay una terna de jugadores de primerísima segunda fila que aspiran a ponerles las cosas difíciles y, por qué no, alzar contra todo pronóstico el trofeo de campeones del Australian Open.

Empezaré por los españoles y, después, el resto del mundo:

david ferrer auckland australia australian open grand slam

El de Jávea es uno de los más claros aspirantes. No sólo por su posición en el ránking de la ATP, en el que marcha séptimo, sino porque viene con muchísima confianza. David finalizó el año con el premio de acudir a Londres a disputar el Máster tras un curso muy regular y con grandes actuaciones. Sin embargo, para 'Gladiator' no existe el descanso o la relajación, y ha comenzado el curso igual o mejor de lo que acabó el pasado: imponiéndose en el torneo de Auckland, Nueva Zelanda, a David Nalbandian. Cabe destacar que la superficie de este torneo es muy similar a la que se encontrará en Melbourne, por lo que llega a la cita con mucha seguridad y confianza. No tiene un cuadro fácil, pues en primera ronda ya tiene a Nieminen, y después podría cruzarse (de nuevo) con Nalbandian, Hewitt, Llodrá, Youzhny o incluso, ya en cuartos, Rafa Nadal. Sin embargo, Ferrer ya ha demostrado que los imposibles no van con él y que puede ponerle las cosas muy difíciles a cualquiera a base de garra, casta y un juego muy sobrio.

fernando verdasco grand slam australian open australia

Todos recordamos todavía el partido más largo del torneo, aquellas fantásticas semis a las que llegó para ponérselo muy difícil a Nadal. Verdasco es un jugador top-ten y asiduo del top-8, pero siempre se ha visto un poco lastrado por su irregularidad. Capaz de lo mejor y de lo peor, si se centra, este zurdo tiene talento y tenis para llegar lejos, lejísimos, en cualquier torneo. Con motivación y confianza, su juego no sólo es rápido y  agresivo, sino también vistoso. El público australiano no olvida el espectáculo que ofreció junto con Nadal. Él tampoco lo olvida, y sabe que se encuentra ante una buena oportunidad para encarar el año de manera positiva.

Tomas Berdych grand slam australia australian open

Número 6 del mundo, este gigantón checo (196 cm) realizó una gran mitad de temporada el año pasado, demostrando que no hay torneo grande para él (llegó a la final de Wimbledon, en la que no pudo batir a Nadal). No es un jugador regular y nadie sabe lo que te puedes esperar de él, pero cuando está 'on fire' tiene uno de los servicios más letales del circuito, merced a su gran altura, y un juego imparable desde el fondo de la pista. Lo más peligroso de Berdych es que es imprevisible, que puede encadenar un sinfín de grandes partidos y luego venirse abajo sin mayor explicación. No es un rival cómodo.

andy roddick nebraska texas austin grand slam tennis tenis australia australian open

El de Nebraska es el eterno candidato a todo. Y lo es por derecho propio. Lleva 8 temporadas terminando en el top ten, algo sólo al alcance de Roger Federer. Tiene en su haber el servicio más rápido del circuito, el más letal, con el récord de velocidad incluido (249 km/h). No sabe lo que es llegar a una final en Australia, pero quiere sumar este título al US Open que ya ostenta. Por supuesto, el cemento es el terreno abonado para él, y llega después de una final frente a Soderling en Brisbane a principios de temporada, lo que le ha supuesto una buena preparación para encarar esta cita. El ex número uno es otro de los que, sin ninguna duda, pueden dar más de un disgusto a los Federer, Nadal y compañía.


El Hombre de Hielo ha vuelto. Sus piernas están más ágiles que nunca y es un muro que devuelve las bolas con regularidad exasperante. Parece que sus eternos problemas de muñeca, que le tuvieron lastrado durante más de la mitad de la pasada campaña, han desaparecido. Davydenko se lesionó cuando cayó sobre su muñeca en Rotterdam, jugando contra Robin Soderling. El complicado proceso de rehabilitación no se completó porque el ruso (aunque ucraniano de nacimiento y, dicen, austríaco de corazón) insistió en jugar algunos torneos en contra de las indicaciones de los médicos. Ahora por fin esta restablecido y tiene entre ceja y ceja volver primero al top 20 y luego al top 10, lugares de los que nunca debió salir.

David Nalbandian auckland tennis tenis argentina grand slam australia australian open

El argentino es un jugador extraño. Tremendamente inconstante y capaz de borrarse durante meses de la alta competición para volver y ganar a quien se le ponga por delante. Da la sensación de que está muy motivado en este inicio de campaña y que puede hacer algo grande en Australia. Desde luego, tenis no le falta. Además, viene de jugar la final de Auckland frente a David Ferrer, dejando por el camino al favorito número dos del torneo, el también español Nicolás Almagro. Si el tono físico acompaña, y parece que sí, Nalbandian puede ser la gran campanada de este Grand Slam.

Juan Martín del Potro calzones tenis tennis grand slam australia australian open

Del Potro lleva mucho tiempo sin bajarle los calzones a nadie, y quizá por eso debe tener ganas de hacerlo. Del Potro se operó el pasado año de la muñeca. Ahora vuelve al lugar del crimen. Al campeonato en el que forzó tras lesionarse y cayó ante Cilic. Después de Australia, en 2009 se quedó todo negro. Ahora quiere volver y demostró que puede llegar a conseguirlo al derrotar a Feliciano López en Sidney. Evidenció que le falta ritmo de competición, pero ya fue él mismo quien dijo: "Todo es duro después de tanto tiempo, pero si estoy aquí es porque quiero jugar e intentarlo de nuevo. En eso es en lo que pienso cada día". De eso no cabe ninguna duda. Nombrado mejor deportista argentino de 2009 tras ganar el US Open, Del Potro quiere fingir que no ha pasado un año, que vuelve a encontrarse a principios de 2010, es número 4 del mundo y máximo aspirante a ganar el Australian Open. Ambición no le falta. A nosotros tampoco nos faltan ganas de volver a ver su gran servicio y, sobre todo, esa poderosa derecha que martillea al rival y que destroza cualquier oposición desde el fondo de la pista. Esta torre de 198 centímetros de altura quiere recuperarse a lo grande. Si lo consigue, tendrá mucho que decir en este juego llamado tenis

jueves, 13 de enero de 2011

Enric Molina, la estrella desconocida



Es joven, está en el Top Six y está presente en todos los Grand Slam, Masters, Copas Davis... sin embargo a muy poca gente le suena su nombre: Enric Molina.

Se trata de uno de los seis mejores jueces de silla de tenis del mundo, uno de los seis que la Federación Internacional tiene contratados de forma fija y a los que asigna los torneos más importantes. Es, por tanto, el único juez de silla español miembro de la 'Gold Badge', lo que le ha permitido arbitrar partidos tan importantes como la final del Abierto de Australia de 2010 entre Roger Federer y Andy Murray, la del Abierto de Estados Unidos entre Andre Agassi y Roger Federer en 2005, la final femenina de Roland Garros de 2008 entre Ana Ivanovic y Dinara Safina o las finales de Copa Davis de 2007 (Estados Unidos vs Rusia) y de 2005 (Eslovaquia vs Croacia).

La lista de miembros completa de la 'Gold Badge' del tenis es la siguiente:


  • Stefan Fransson (Jefe de los supervisores de Grand Slam y de la Oficina de supervisión de las reglas de la ITF)
  • Wayne McKewen (Supervisor de la ITF/Grand Slam)
  • Andi Egli (Supervisor de la ITF/Grand Slam)
  • Y los siguientes jueces de silla:
    • Louise Engzell (Suecia)
    • Jake Garner (USA)
    • Alison Lang (Gran Bretaña)
    • Pascal Maria (Francia)
    • Enric Molina (España)
    • Carlos Ramos (Portugal)


Para él, en este sentido, Rafa Nadal, Fernando Verdasco o David Ferrer son más contrincantes que arbitrados, ya que un juez de silla español no debe ejercer en encuentros con jugadores de su misma nacionalidad, es una máxima común en muchos deportes y, aunque en tenis no hay ninguna norma que lo prohíba, sí se intenta evitar (con cuatro jueces de silla por torneo ATP, a veces se hace realmente complicado). Por culpa, por lo tanto, de la Armada Española, Enric Molina se ve muchas veces relegado a rondas previas, todo eso,claro está, debido al excelso tenis y al altísimo nivel de nuestros jugadores. No se queja, dice que en un partido con un español tendría bastante más a perder que a ganar, sobre todo por culpa del público o los periodistas (¡vaya hombre!) porque los tenistas ya lo conocen desde hace muchos años.

Enric Molina nació en Barcelona, en el año 1974. Era socio del Barcino y se inició en el mundo del arbitraje con 14 años como juez de línea en el Godó. Lo hizo amparado por el programa de desarrollo del arbitraje de cara a los Juegos Olímpicos de Barcelona '92. Poco a poco fue progresando, formándose desde los cursos más bajos del arbitraje hasta alcanzar el nivel más alto del mundo. Al principio, cuenta en el número de enero de 2008 de la revista Winners[Tennis, sólo se le exigía 'tener buena vista'. Ahora, para arbitrar finales de la Copa Davis o de Grand Slam, dice tener que saber el reglamento 'al dedillo' y dominar el inglés pero, sobre todo, contar con la experiencia y el sentido común suficientes como para aplicarlos en la pista sin crear un caos: hablar con propiedad y respeto a los jugadores, saber imponer autoridad y ser a la vez justo y comprensivo. En estos momentos, Enric Molina es el único español con el grado de Chapa de Oro en arbitraje (existen las categorías de chapa blanca, de bronce, de plata y de oro).

Enric Molina, un nombre desconocido para el común de los mortales, tiene la difícil papeleta de todos los árbitros y de todos los deporets: no dejarse intimidar por los nombres de personalidades como Sampras o Agassi, ni por una pista repleta de gente, sino llevar a cabo su labor con profesionalidad y respeto. ¿Las claves para ello? Las tiene claras: personalidad, capacidad de concentración, dotes de buen comunicador, psicología y, ante todo, muy buena vista (sí, habéis leído bien).

En el arbitraje, este catalán de 36 años encuentra la manera de seguir ligado a un deporte que tuvo que abandonar para no anteponerlo a los estudios (tiene la carrera de Publicidad). Una vez terminada la carrera, encontró esta vía para seguir el tenis profesional de primera primerísima mano, con el aliciente añadido de poder viajar por todo el mundo.

Las funciones de Molina como juez de plena dedicación desde hace casi 9 años de la ITF son las de cubrir las doce semanas de Grand Slam y Davis Cup, según los designios de los responsables de la ITF, que lo eligen atendiendo a su formación y experiencia. El resto del tiempo lo emplea en formar en los cursos de más alto nivel para los futuros árbitros internacionales. Así, ejerce de 'evaluador' durante los torneos menores del año, para decidir a final de la temporada los 'ascensos' y 'descensos' de los jueces. Tal vez por eso asegura intentar tener una relación cordial pero distante tanto con sus compañeros como, sobre todo, con los tenistas. 'Ser parte y juez es imposible', asegura. Sin embargo, si reconoce que es un alivio no tener ahora en el circuito a 'perlitas' como McEnroe o Nastase.


Enric MOlina tennis tenis davis cup

Para Enric Molina, los partidos más difíciles de arbitrar son, como es evidente, los de la Copa Davis. ¿Por qué? Pues por tener un público local, volcado con uno de los equipos, que quiere meter presión, ayudar a su selección... sin embargo, ese público 'futbolero' como el lo llama, ese ambiente y esa pasión también le motivan y hacen que los partidos sean especiales. Por otro lado, considera lo más importante llevar a cabo el trabajo con dignidad y respeto hacia los jueces de línea y los demás encargados de ese trabajo.

Después de toda esta gran trayectoria, cualquiera podría decir que guarda un especial recuerdo de las finales de Copa Davis o Grand Slam arbitradas, pero no es así. Su partido más especial, por así decirlo, no es sino la despedida de un grande: la de Andre Agassi en el US Open de 2006.

Para finalizar, un detalle que define a Enric Molina como juez de línea: aunque otros jueces se vieron amenazados por el 'Ojo de Halcón, porque podía dejarlos en evidencia, el lo vio como una oportunidad de mejorar el deporte del tenis y demostrar que, la mayoría de las veces, el juez de línea anda más acertado que desencaminado.

Enric Molina, un juez de línea que se encuentra entre los seis mejores del mundo y que, sin embargo, asegura que su mayor reto es mejorar. Su mayor sueño, en cambio, sería arbitrar la final de Wimbledon, algo que, de pequeño, quería hacer como jugador.



ANÉCDOTAS DE ENRIC MOLINA


En la final del Abierto de EE.UU. vivió una de las anécdotas más graciosas de su carrera. "Me avisaron de que Ivan Lendl iba a estar en el sorteo del saque al inicio. Yo no le conocía, porque nunca le había arbitrado. Stefan Francsson (juez árbitro del torneo) me dijo que tuviera cuidado porque Lendl acostumbraba siempre a liarla, con alguna de las suyas, pero no esperaba lo que pasó", dijo.




"Le di la mano y le entregué mi moneda suiza de cinco francos para que hiciera el sorteo, una moneda que tiene la cruz de Guillermo Tell en un lado y una cara en la otra, que me regaló Andreas Eagly (juez de silla), del año en el que nací, 1974. Al percatarse Lendl de que era suiza me dijo que le parecía un poco improcedente, teniendo en cuenta que Federer es suizo y jugaba la final, y fue y se lo contó a Agassi. Yo me quería morir", dijo Molina. "La verdad, me puso en un brete".


En otra ocasión, Andy Roddick le preguntó: "¿Por qué no consiguen jueces que sepan lo que están haciendo? ¿Qué es esto, un 0-800-alquile un juez?"

Además, dice que siempre recordará como en un país con fama de civilizado como es Suiza tuvo que salir escoltado por la policia tras arbitrar una eliminatoria que los suizos perdieron ante Holanda, aquejado de unos jueces de línea bastante malos, a los que tuvo que corregir en muchas ocasiones, en especial en un match-ball en contra de Suiza...



En relación con los jueces de línea, a veces les puede la presión, como el momento en el que Kafelnikov jugaba la Copa Kremlin después de ganar los Juegos Olímpicos de Sidney. "Ese tío allí era dios. Los jueces que tenían que arbitrarle estaban temblando y claro, no hacían más que equivocarse. 


Su 'rifi-rafe' más importante lo tuvo con el austríaco Koubek: 'No fue un caso personal, sino de mala suerte. El jugador ya llevaba dos penalizaciones, primero la pérdida de un punto y después de un juego por abuso de raqueta y pelota. Entró el supervisor en la pista, empezaron a discutir y el jugador, muy cabreado, tiró la raqueta hacia su asiento con la mala suerte de que rebotó y le dio en la cara a un recogepelotas que estaba detrás". Enric Molina descalificó a Koubek y, afortunadamente, el austríaco se disculpó después con el recogepelotas.


Enric Molina roland garros wimbledon